De Phakding a Namche Bazaar – 07/04/2012

 La consigna que nos dio Willie el día anterior fue que a las 7am teníamos que dejar los bolsos listos para que los porteadores los pudieran cargar bien temprano. Por eso los despertadores comenzaron a sonar a las 6am. De todos modos ya estábamos despiertos desde hacía un buen rato.

Durante los 10 días que dura el trekking al Campo Base la estrategia consiste en ir con el menor peso posible encima para favorecer el proceso de aclimatación, por eso sólo llevamos con nosotros durante el día una mochila mediana con lo que consideramos imprescindible: algo de abrigo, una prenda de gore tex por si llueve, protector solar y, en nuestro caso, las netbooks para evitar que se dañen.

El resto de los elementos necesarios para esos 10 días los llevan los porteadores, que salen bien tempranito hacia el próximo lugar en que llegaremos a dormir, cuestión de que al final del día nosotros contemos con todo lo que en Katmandú separamos con este fin (el grueso del equipo va directo al Campo Base).

Cumplimos con el pedido de Willie y fuimos a desayunar.

Nos ocurrió algo muy divertido. Como llegué al comedor antes que Hernán, hice un pedido básico para ambos, cosa que estuviera listo cuando él viniera: dos café con leche, 4 tostadas, manteca y dulce. Después veríamos cómo reforzarlo.

Antes de seguir con esta parte del relato hago un breve paréntesis para contar algo que aún no reseñé y es la dinámica con la que funcionamos con Hernán.

En lo personal somos hermanos de alma, de esos que la vida te permite elegir. Y sobre esa base, en la montaña conformamos un equipo perfecto. Si bien cada uno es muy diferente al otro, o tal vez a causa de ello, nos complementamos naturalmente casi sin necesidad de hablar.

Eso es algo fantástico por varias razones; porque cada uno sabe lo que tiene que hacer para que no falte nada, para que todos los elementos del equipo estén disponibles cuando son necesarios, pero fundamentalmente porque estamos viviendo una experiencia única en nuestras vidas y no hay nada como hacerlo junto a alguien tan querido.

Por supuesto que sería genial –y lo deseamos a cada instante- que estuvieran aquí con nosotros muchas personas más, nuestros afectos más íntimos, especialmente quienes sabemos que disfrutarían este tipo de experiencia. Poder decirles “Mirá eso!”, y encontrar placer no sólo en lo que se observa sino también en compartir ese momento único. Pero no es posible hoy, y es justamente cuando cobra un valor incalculable la compañía de mi hermano del alma.

Retomando con el episodio del desayuno, vino Hernán y lo que había pedido para ambos aún no llegaba. Entonces le propuse que con su inglés más prolijo y cuidado que mis balbuceos preguntara si faltaba mucho… A juzgar por lo que ocurrió después, en la cocina interpretaron que hacíamos un nuevo pedido: comenzaron a traer todo por duplicado, y más también!

Comimos tanto cuanto pudimos, y aún así no terminamos con todo.

Poco después de las 8am de un día precioso, iniciamos la marcha hacia Namche, que transcurre por lugares sorprendentes. A media mañana aparece frente a nosotros un cañadón inmenso, profundo, cavado tal vez por el precioso río que corre incalculables metros abajo, que cruzamos a través de un puente colgante increíblemente largo, cuyo balanceo a cada paso nos produce sensaciones encontradas: diversión, temor, fascinación…

Un ratito más tarde llegamos a la entrada del Parque Nacional Sagarmatha –nombre del monte Everest en lengua local-. Allí Willie presenta los permisos de todo el grupo y aprovechamos una maqueta de la zona para ver a escala y en tres dimensiones el lugar donde nos encontramos y al que nos dirigimos. Se ve perfecta la Herradura del Khumbu!

Continuamos la senda hasta que paramos a almorzar.

Antes de arrancar de nuevo nos entretenemos charlando afuera del tea house acerca de una construcción de madera tallada que se observa muy alto sobre la ladera de la montaña que está detrás. Willie nos explica que es un pequeño recinto utilizado para meditar por parte de quienes aspiran a ser Lamas. Para alcanzar el estado de Lama dentro de la religión budista y progresar en la formación es preciso reunir un cierto tiempo de meditación. Como ejemplo, Willie nos cuenta que un hermano de Tendi Sherpa –el jefe de los porteadores que trabajan para los Benegas- pasó 3 años, 3 meses, 3 semanas y 3 días en uno de esos espacios, absolutamente en soledad y silencio.

Durante el tiempo que dura el encierro –voluntario, por supuesto- la comunidad le acerca alimentos y se ocupa de su supervivencia, como un modo de retribuir las oraciones y el sacrificio que el aspirante a Lama realiza.

Nos gustaría conocer ese lugarcito, tan alto, pequeño, lejano, apenas divisable, pero ese en particular no es posible ya que una bandera amarilla ubicada al lado indica que hay un monje en su interior, y no se lo debe molestar.

En Nepal hay 102 castas –grupos diferenciados por su lugar de nacimiento y posición social- que determinan el futuro de sus miembros. Prácticamente no existe la movilidad entre ellos. Los sherpas son una de las castas inferiores, que tienen su origen en Tibet. Hace aproximadamente 500 años emigraron hacia este país, habitando las zonas más altas e inhóspitas, adaptándose a condiciones extremas de vida, por eso constituyen los principales colaboradores en ascensos como los que estamos emprendiendo.

En expediciones como ésta, cuando se parte del Campo Base hacia la cumbre –en el trayecto, pernoctando en los Campos 1, 2, 3 y 4- cada miembro del grupo suele ir acompañado por un sherpa de manera que si alguien sufre algún malestar que le impide continuar la marcha hacia arriba, puede bajar sin necesidad de que otro compañero tenga que abandonar la misión para asistirlo en el descenso.

Salimos con la panza llena a completar el trayecto previsto, advertidos de que las próximas horas serían sobre terreno “duro”.

En efecto, después de caminar un rato y llegar a otro puente colgante im-pre-sio-nan-te donde nos detuvimos cerca de una hora para hacer varias tomas fotográficas y filmaciones, comenzamos una cuesta infernal: en ese punto hay 600 metros de desnivel hasta Namche.

Un paso tras otro, lentamente hasta encontrar un ritmo equilibrado vamos ganando altura.

Con los años y las montañas subidas uno va conociéndose, aprendiendo cuáles son los límites, las reacciones del cuerpo ante el esfuerzo, y de ese modo puede “sintonizar” mejor la frecuencia del andar en cada terreno. Como diría nuestro amigo Juan Tito García “en la altura hay que hacer el paso pan-queso, pan-queso” como cuando éramos chicos y había que definir quién tenía prioridad para elegir los miembros del equipo de básquet. Es un pasito corto, lento, pero super eficaz.

Más tarde Facundo nos contaría cuál es su técnica cuando el cansancio amenaza con ganar la partida. Dice “Cuando siento que tengo calor, transpiro, me falta aire, las rodillas me duelen y quiero llegar ya mismo, me detengo un momento a observar a los porteadores que llevan hasta 100 kg sobre sus espaldas sin quejarse, con una sonrisa en el rostro, haciendo de eso su modo de vida y enseguida recobro fuerzas y le sigo metiendo para adelante”.

Cada uno busca sus anclajes, sus propias maneras de recargar energías en el plano psicológico digamos, que suele ser un porcentaje muy importante de los ingredientes necesarios para alcanzar una cumbre… o mejor, un objetivo en cualquier plano de la vida.

Como premio al esfuerzo, finalmente Namche nos recibe cálidamente: en un pequeño potrero patean la pelota dos o tres locales. Fue automático. Tomy, Willie, Facundo y Luciano se soltaron las mochilas y salieron disparados tras el balón. Los chicos que jugaban allí no lo podían creer! Enseguida armaron un picadito, mientras Damián y Pablo filmaban y tomaban fotos de ese momento inesperado.

Namche es un pequeñísimo pueblito, enclavado en la ladera de la montaña, con relativamente buenos servicios, y el tea house donde recalamos tiene hasta ducha caliente! La aprovechamos enseguidita, antes que la temperatura del agua baje debido a que se sostiene por medio de energía solar, y entrada la tarde se enfría muchísimo.

Cena y fin de otro día magnífico.

14 pensamientos en “De Phakding a Namche Bazaar – 07/04/2012

  1. Muchachos, bestial su relato: Espero poder tener el gusto de conocerlos en los próximos días. Muy alentador sus datos.
    Exitos!

  2. Wawwwwwwwwwwwwww….impresionante todo…y…QUE MEMORIA para acordarse del nombre de cada lugar y las secuencias de las cosas…Admirable!!
    Fer, no me embromes, vos llevas un grabadorcito ayuda-memoria jajajaja.
    Exitos!!

  3. Me llena de orgullo la experiencia que están viviendo chicos!! se lo recontra merecen… vivir este sueño formara parte del crecimiento en todo nivel, hasta espiritual!!
    La mejor onda!!
    Abrazos!

  4. Wwowwww!!!! Impactante!!! Hermoso!! Muero el lugar….lo que daría por estar ahi!!! no se dan una idea….y quedarme ahi meditando…uff!!! My Gog!!!
    Disfruten!! Vivan con toooda el alma…esos lugares….que son fantasticos! mágicos!! históricos, y cargadísimos de energia!! Los quiero!!! cuidense!! y miren por mi!! jajaj

  5. Qué grande muchachos!! excelente relato, muy vívido!! no lo dije nunca ni lo diré again……….”Qué bueno sería ir ahí.!!”” jajajaaaaaaaaa!!!
    Creo que durante el tiempo que dure la expedición, no nos cansaremos de felicitarlos y de darles alientos. Está clarísimo que es como Uds. contaban en un post previo: cada paso es una cumbre conquistada, una pequeña victoria.
    Sigamos así! (y digo “sigamos” porque al igual que el mosquito, los lo que los leemos vamos prendidos a Uds., viviendo lo mismo). Ayer lo encontré al Máquina Ariino en la barda al trote, y por una vez no me despeinó metiendo 3:25 min el kilómetro: nos pusimos a comentar vuestra movida y se nos pasó el tiempo volando, hasta logré que caminara en una subida!! jajaaa!! Abrazo inmenso y a seguir, carajo, a seguir!!

  6. ¡Muy bien relatada la historia! En verdad haces sentir que uno está ahí. Creo que eso es un don y si sigues así, serás un súper contador de historias vividas y vívidas.
    No soy argentina, pero me encanta saber de alguien o alguienes que están disfrutando la vida de esta manera, llenándose entre otras cosas, de increíble paisaje y tienen el talante y la chispa para compartirlo.
    Te mando un fuerte abrazo para lo que alcanzara, una linda sonrisa y espero poder seguir leyéndote con el mismo interés de principio a fin en esta distancia que tanto acerca. Ya hasta siento que te estimo!!!! 🙂

  7. Fer, leerte me llena de emoción, es como escucharte mientras compartimos unos mates calentitos.
    Antes que partieran deseaba que pasaran volando los días así retornaban pronto. Ahora deseo que cada minuto y segundo pase lo mas lento posible para que disfruten sin desperdicio esta experiencia.
    Y… que pasó con la gorra?? te la olvidaste?? y Hernán se olvidó lo que te pedí que le dijeras respecto de la entrevista en el canal de La Pampa?.
    Besos para los dos. EXITOS!!!!!!
    M

  8. Gracias por compartir esta experiencia impresionante!!! excelente relato Fernando, me siento parte cada vez que leo las publicaciones

  9. Los sigo desde tiempo atras,que maravilloso relato de su experiencia,gracias por compartirlo,estamos viendo a traves de sus ojos,disfruten a pleno de esa paz,de eso que se llama libertad,donde nada importa ,solo llegar,conocer y aprender,adelante con sus pasos de pan-queso,pan -queso,despacio se llega igual,Dios los siga bendiciendo¡¡¡los seguimos desde Bariloche,y compartimos con ustedes esa belleza que nos brinda la naturaleza¡¡¡cariños¡¡

  10. Escribir un poco cuesta. Escribir bastante cuesta mucho. Escribir mucho y bien es admirable. Escribir mucho, bien y caminando por el Himalaya casi imposible. Pero ustedes lo están haciendo. Felicitaciones!!! y ALL THE BEST FOR YOU!!. Omar

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