De Namche a Thiemboche, a uno pocos pasos del Campamento Base – 09/04/2012

6am levantada, bolsos y desayuno.

Pero antes… sesión de fotos hot! El Carra se levanta y mira el paisaje por la ventana del cuarto con un look y actitud particulares: Slip, medias tres cuarto, camiseta de algodón escote en V y gorrito, mientras se rasca el traste. Por favor los que lo conocen imaginen la escena!

Le digo “Qué luquete, papá!!!”, y con su rapidez habitual responde “Puedo ser muy sexy cuando me lo propongo!” Jajajajaja!!!
Cuando salimos rumbo a Thyemgboche pasamos justo frente a la clínica dental y, como habíamos dejado preparada la bandera del consultorio de Guada y Nico, hicimos la foto que había quedado pendiente del día anterior, yo en la cámara y Hernán y Tendi sosteniéndola. Un lujo!

Paramos a almorzar en Phunkgy Tangha, nombre que dio que hablar durante un buen rato a los varones del grupo, como si Georgie no estuviera presente…
El clima estaba bueno, pero poco a poco se fue desmejorando a medida que íbamos subiendo. Ya casi dentro de una nube, llegamos al punto más alto del recorrido del día y nos encontramos con una maravilla: un templo budista muy antiguo, enclavado en medio de la nada, allí, solitario.

Decidimos entrar y un mundo extraño se abrió frente a nuestros ojos cuando cruzamos el portal. Las paredes y columnas pintadas con infinitas imágenes de colores, y una especie de altar con un gran buda de más de 5 metros de alto, totalmente dorado, flanqueado por estatuas de menor tamaño e igual esplendor.

Un tambor gigante cuelga del techo y a los lados se observan 10 ó 12 puestos con almohadones y túnicas preparadas para los monjes que viven allí; porque además de templo, el sitio aloja un monasterio.
Aparece un monje joven, de unos 20 años, en silencio y sonriente. No nos dice nada, pero se queda observándonos. Nos movemos y nos sigue. ¿Vendrá a pedirnos que no tomemos fotos? ¿Que hagamos una colaboración? Terminamos de recorrer el recinto y salimos, él también. Cuando lo saludamos para despedirnos, nos pregunta de dónde somos y, ante nuestra respuesta dice “¿Igual que Tomy?” Hernán me mira y dice “¿Se referirá a Tomy Heynrich?” –en referencia al primer argentino que subió Everest-… No! Se refería Tomy Ceppi, nuestro compañero de expedición que un rato antes había pasado por ahí!

Nos reímos muchísimo con el equívoco, y con lo parlanchín de Tomy, que hasta se puso a hablar con el monje!
Ya que habíamos empezado a hablar con él, Hernán le pregunta cuánto hacía que estaba allí. Seis años, respondió. –“Y por cuánto tiempo más tenés que estar?”. –“Toda la vida”, dijo.

Nos despedimos, todavía sorprendidos por su respuesta y su juventud, y tras cruzar el portal, cerró la puerta con llave. Esa era la razón por la que dentro del templo se había acercado a nosotros. Sin apuros y sin decir palabra, con una sonrisa cálida, esperaba que nos fuéramos porque ya era la hora de cerrar.

Unos 10 minutos después de haber retomado la marcha, llegamos a destino: Thiemboche. Willie se había adelantado pero nos había dicho cuál era el tea house en el que íbamos a parar. Lo encontramos. Un lugar muy lindo, muy típico y realmente cálido. Nos anunciamos con la encargada y nos sorprendió su respuesta: por error nuestras plazas estaban ocupadas así que Willie dejó dicho que siguiéramos camino a Deboche, distante 15 ó 20 minutos de allí. Más concretamente, nos esperaría en el Lodge Paradise.

Wow! Paradise! Debe estar buenísimo! Tan solo escuchar ese nombre nos hizo olvidar el inconveniente de nuestros lugares ocupados.
Retomamos la senda hasta Deboche, apenas un caserío mínimo, y cuando llegamos a la última construcción nuestros ojos no podían creer lo que veían… Un cartel blanco, letras azules pintadas a mano, sin moldes ni reglas, anunciaba que habíamos arribado al “Paradise”. Si esto es el paraíso, cómo será el infierno???

El lugar era el extremo opuesto de lo que indicaba su pretencioso nombre. Y evidentemente veníamos mal acostumbrados a los tea houses bonitos de los días previos.
Mayor sorpresa nos llevamos cuando nos asignaron los cuartos. Unos dijeron “Esto es un canil”, otros “Esto es un locker”. Dos metros por dos metros, candado en la puerta. Las dos denominaciones previas eran bastante acertadas para el lugar donde debíamos dormir, salvo por las dos camas del interior.

Hernán y yo ocupamos la nuestra, Pablo y Facundo la de la izquierda y Tomy y Luco la de la derecha. Ya en el interior, escuchábamos absolutamente todo lo que hablaban en los “cubículos” adyacentes, lo que dio lugar a chistes, cargadas y comentarios “pared” de por medio.

Cenamos y antes de ir a dormir Damián nos pidió un antibiótico porque estaba sufriendo un fuerte dolor de muelas. Un momento antes Facundo se quejaba del dolor de cabeza y la contractura en el cuello. Los primeros malestares se estaban haciendo presentes. No faltaría mucho para que surgieran otros.
Fin del día.

6 pensamientos en “De Namche a Thiemboche, a uno pocos pasos del Campamento Base – 09/04/2012

  1. Q fea imagen la de Hernan!!!!! jajajaja haganse machitos y no se quejen de los “cubiculos”. Fer, tengo guardada la Revista Paparrazi del domingo pasado para que me firmes la foto que aparecen con Facundo Arana!!!! jajaja Cuidense y que se te pase el dolor de muelas. Abz.

  2. Já! excelente el baño de realismo en un Tea House más “suburbano”…….! Para defender al Carra (aka “Cazadó!”) vamos a esperar que te toque a vos, Fer (aka “Mordor”), salir en la madrugada en solcillonca con lluvia a acomodar los vientos de la carpa, a ver qué aspecto tenés!! juaaaaaaaaaaa!!
    Che, la verdad es que estamos escalando con ustedes, gracias a los relatos “vivenciales” que vienen haciendo, sigan así. Abrazo!

  3. Muy buen relato muchachos!!!! Sigo la Expedición por cuanto medio encuentro!!!! hasta por telepatía estoy con Ustedes!!! Suerte,, Fuerza y Corazón que coronarán las tres Cumbres!!!! Los Dioses los acompañan!!!
    Om Mani Padme Hum

  4. Fer: sin palabras… en el mismo relato lográs que uno pase de la emoción, a la risa, sorpresa, “piel de gallina”….

    seguimos acompañándolos!!!!
    Besos!!!

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