24/05/2012. La etapa final.

En síntesis, hoy vamos a Campo 4, llegamos tipo 15hs., descansamos e hidratamos un rato y tipo 20hs salimos hacia la cumbre. 12 horas de marcha, cumbre y volvemos a Campo 4 en 5hs más. O sea, arrancamos en Campo 3 a las 6am y esperamos estar en Campo 4, cumbre mediante, a las 13hs del día siguiente.

Pero vamos por partes.

Nos demoramos un poco en salir de Campo 3 y eso hace que otros escaladores nos ganen de mano. El problema es que van más lento que nosotros, y no podemos adelantarnos en la pared de hielo. Tendríamos que ir “desclipando” el mosquetón de seguridad cada vez que fuésemos a adelantar a alguno y eso implicaría una exposición grandísima al abismo. Entonces Guillermo nos hace desviar hacia un costado, donde hay una plataforma tallada, evidentemente de una carpa que ya no está.

Allí esperamos unos 30 minutos, hasta que quienes marchan delante de nosotros se alejen un poco. Estamos en lo que se llama Campo 3 superior, unos 200 metros más arriba de donde dormimos.

En ese tramo recorrido recién pudimos ver restos de las carpas que se llevó la avalancha de hace unos días atrás. Retazos de tela, varillas de aluminio retorcidas son los testigos del caos. Imposible no pensar “Y si hubiera sido yo quien estaba allí dentro cuando ocurrió el desastre?”… El destino.

Retomamos la marcha, primero derechito hacia arriba, exigiendo piernas y pulmones a full. Más tarde, giramos hacia la izquierda, cruzando las “Bandas Amarillas” –un tramo de rocas con esa tonalidad- y pasamos por debajo de “La tortuga” hasta que nos enfrentamos al mítico “Espolón de Ginebra, o de los ginebrinos”.

Mezcla de roca y nieve, podría ser un monte en sí mismo, pero enclavado en la inmensidad del Everest, Lhotse y Nupse queda relativamente tan pequeño que apenas llega a llamarse “Espolón”.

Lo subimos. La pendiente se va pronunciando hasta ponerse casi vertical sobre el final, y el premio al esfuerzo es que, asomados a su filo superior, vemos que debemos continuar por una travesía suave, de muy poca inclinación.

Y casi nada de nieve, piedras sueltas en su mayoría, por lo que paramos a quitarnos los grampones para caminar más seguros. Antes de seguir miramos hacia la izquierda… 1000 metros de un “tobogán” de hielo, la famosa “Cara del Lhotse” pero esta vez desde arriba, como nunca antes la habíamos visto. Hermosa. Impactante. Atrayente… pero gracias, preferimos seguir nuestro plan original!

Casi 8 horas demoramos en llegar a Campo 4, donde las carpas se ubican sobre una planicie de piedras, algo muy parecido a un paisaje lunar, azotado por el viento que transita sin obstáculos por ese lugar llamado “Collado Sur”, de un lado Nepal, del otro Tibet.

Tomo unas fotos, filmo y me quedo agazapado al ladito de mi carpa, protegiéndome de las ráfagas, esperando que llegue Hernán para filmarlo y fotografiarlo. Otra vez nos abrazamos celebrando los casi 8000 msnm y un pasito más hacia la cima.

Rapidito nos metemos en la carpa para no tomar más frío; felices, eufóricos. “Ya estamos, bro!”, “Ya lo tenemos!”.

Mientras hidratamos se nos ocurre filmar unos videítos con la bandera argentina, con la de mi Universidad y, en secreto, también uno con la bandera “Las Malvinas son Argentinas”, que hace rato no usamos porque los Benegas nos lo prohibieron. Este  punto, como muchos otros, forma parte del “lado oscuro” de la expedición, que tal vez algún día contaremos.

Por lo pronto, exultantes, hacemos esos videos y cada dos minutos nos miramos casi sin poder creer lo que estamos viviendo. Y juntos, que es lo mejor que nos puede ocurrir! ¿Suena raro? Si nos habrán gastado los muchachos en Neuquén con eso de “Secretos en la montaña”!!! Pero cualquiera que ande en estas aventuras sabe lo difícil que es congeniar con alguien. Se requiere confianza extrema y la seguridad de que se va a disfrutar de las mismas cosas, con similares expectativas, intereses, etc. Casi como en una pareja, es cierto! Jajajajaja.

Se acerca Tendi y nos habla de cómo será la última parte, con mucho cariño, como es su estilo. Lo primero que nos advierte es que vamos a ver a varios de los que fallecieron 5 ó 6 días atrás ya que sus cuerpos aún permanecen allí. Nos dice que no nos preocupemos, que si hacemos todo lo que debemos no nos va a pasar nada malo. Sutilmente le pregunto a Hernán si eso lo afecta, y me responde que no. Ok, coincidimos, son cosas que pasan. Segundo: que le avisemos cualquier dificultad que tengamos, inmediatamente. Y una serie de recomendaciones más acerca del abrigo y el equipo.

Por ahí desliza un “Mi misión es que ustedes vuelvan seguros con sus familias” que nos hace emocionar porque sabemos que no es sólo una frase sino su vocación. Hace casi dos meses que Tendi Sherpa nos acompaña en cada etapa del ascenso, motivándonos, ayudándonos, instándonos a superar cada dificultad… Y cuando algún tramo se nos hizo imposible en el primer intento, ahí estuvo él para decir “No te preocupes, te prometo que mañana te acompaño de nuevo y vas a ver que lo lográs”. Un ser increíble.

Aparece Guillermo diciendo que salimos a las 20hs.

Nos preparamos, nos vestimos por completo dentro de la carpa, excepto los grampones. Queremos descansar los últimos minutos pero es imposible, el viento sacude la carpa con furia y la ansiedad completa el cuadro.

Llega la hora, hay que salir nomás! Queremos comernos lo que nos falta de la montaña, y a la vez el propio instinto llama una vez más a quedarse a resguardo, a no exponerse.

Por un momento todo es algo caótico porque ya es totalmente de noche, hay que ponerse el casco, la máscara de oxígeno, ajustarse los grampones, colocarse los mitones de pluma, todo en medio de viento y frío tremendos.

Gritos de “Apúrense! Nos vamos!”… Uy, la linterna! A sacarse el casco y sujetarla a él. Previamente, sacarse los mitones porque sino es imposible manipular nada. Listo, todo acomodado… No! Las antiparras! Aunque es de noche son necesarias para proteger los ojos del viento helado y los cristales de hielo y nieve que vuelan. Otra vez, quitase los mitones, el casco, ponerse, ahora sí, las antiparras y nuevamente casco, guantes… Por Dios! Qué nervios!

Listo? Mmmm… Guillermo se enoja –una vez más- y revolea el casco de Hernán. No tengo idea qué pasó, pero por las dudas me quito el mío (como si fuera tan fácil!). Escucho que le dice algo acerca de las antiparras así que me las quito también y las guardo a mano. Figúrense todo esto de noche, a 8000 metros, viento, frío, caos… Agotador!

Finalmente arrancamos, primero Guillermo, Hernán, Tendi y yo. Pablo y Fer G. salen unos minutos después. Delante nuestro puede verse la hilera de luces de las linternas frontales de los grupos que arrancaron antes.

Todo es cuesta arriba, con fuerte pendiente, en terreno mixto de roca, hielo y nieve. Adelante van Guillermo y Hernan, unos metros más atrás Tendi y yo. Sabemos que la cumbre está 12 horas más adelante así que vamos a paso lento, cuidando el cuerpo.

No había transcurrido más de hora y media de marcha cuando pasamos por al lado –tuvimos que desviarnos levemente de la trayectoria que llevábamos para evitarlo- del primero de los escaladores que murieron hace un par de días… El haz de luz de mi linterna hace destellar las partes reflectivas de sus botas e ilumina el cuerpo completo del hombre que yace allí… Pensé que estaba preparado, que no me iba a afectar.  No fue así.

Realmente me impresionó verlo recostado, con todo su equipo puesto, casi igual a cualquiera de nosotros. Mismas botas LaSportiva, mismo mono de pluma rojo…

Poco más adelante, otro, y otra; me encuentro justo delante de un cuerpo envuelto en una bandera canadiense y sé que se trata de una chica de 33 años porque hace dos o tres días se supo que su padre ofrecía u$s 30.000 para recuperar el cuerpo.

Asi, hay 4 ó 5… El coreano, el alemán, la canadiense… recostados, dormidos, abandonados por sí mismos, a pocas horas de Campo 4. Y es que a 8200 msnm si uno no pone mucho de sí para sobrevivir los demás no pueden hacer demasiado. Todos están expuestos a las mismas condiciones extremas y se requieren demasiadas personas para ayudar a una sola si no colabora.

El campamento de los coreanos en Campo Base estaba cerca del nuestro, así que sabíamos que el origen de sus problemas había sido la pérdida de la vista, y los demás aún no se sabe a ciencia cierta, aunque quitando tormentas, avalanchas, y desastres naturales la causa más probable es el cansancio extremo. Uno se detiene a descansar un momento, la fatiga provoca somnolencia, la temperatura corporal baja drásticamente por la quietud y el estado de hipotermia hace lo demás.

Días más tarde, charlando con Hernán, coincidimos en que la escena nos impactó más de lo esperado. Pensar que vinieron a cumplir un sueño, una meta, un objetivo, lo que fuere. Que decenas, cientos o miles de personas estarían siguiendo sus pasos, acompañándolos, esperando noticias, orgullosos, felices, temerosos… Amigos, familiares, extraños seguidores de su aventura… Uff! Qué fuerte!

 

Continuamos sin detenernos, hasta que en un momento Guillermo me espera y dice “Fernando, a ese ritmo no llegás a la cumbre a la hora programada así que apurá o te hago volver. Vamos a seguir hasta “El Balcón” y ahí vemos”… ¿¿¿???… No sabía si se trataba de una cabronada más de Willie o si realmente venía demasiado lento. En ningún momento vi que se alejaran más de 20 ó 30 metros de mi posición. Totalmente desconcertado, apuré el paso, por supuesto.

El nuevo ritmo no me resultaba “cómodo”, me sentía fuerte muscularmente pero el aire no era del todo suficiente, como si no pudiera inspirar todo lo que necesitaba. Tampoco me preocupé demasiado: Everest, 8500msnm, bla, bla, bla, no iba a pretender estar igual que el diseñador de hebillas Black Diamond, en su reposera del Caribe…

Pasamos el bendito “Balcón” sin novedades, y cuando una delgada línea de luz comienza a insinuarse en el horizonte –a las 4:30am aprox.- Tendi me dice que me coloque las antiparras.

Con la máscara de oxígeno y el esfuerzo las antiparras se me empañan bastante: es algo muy común pero la regla de oro es NO hacer lo que instintivamente uno atinaría: separarlas del rostro para airearlas… Prohibido! ¿Por qué? Porque a -30ºC esas pequeñas gotitas de vapor condensadas en la parte interior de la lente se congelarían  al instante y sería imposible limpiarlas. Además, ese movimiento haría entrar mucha luz directa del sol más la que se refleja en el hielo, lo que si se reitera, suele convertirse en una de las principales causas de ceguera en la montaña.

Me las aguanto, aunque veo poco. Me cuesta ver dónde poner los pies a cada paso, voy como tanteando hasta encontrar un punto de apoyo adecuado. Eso me cansa muchísimo, pero sigo firme.

Como en tantos otros momentos, es la mente la que manda. Puede llevarnos hasta lo más alto o impedirnos dar el más mínimo paso. Lo bueno del montañismo es que uno aprende a conocerla, a saber cómo piensa y actúa en determinadas circunstancias. Eso es crucial para sobreponerse a las dificultades, controlar ansiedades, multiplicar energía y motivación, etc.

El autoconocimiento que uno logra en la montaña, cuando se vive intensamente, es profundísimo! Y lo mejor: es directamente aplicable a la vida cotidiana!

Te invito a que te animes a hacerlo. Empezá por una caminata, algo simple, breve. En lo posible, en silencio. Acompañado si querés, pero en silencio; respirando profundo, al ritmo de tus pasos; atento a todos los aromas que logres percibir, no importa si son ricos o no porque son los que la naturaleza brinda para vos en ese instante; escuchando el sonido de tus pasos (nada de mp3, ni ipod, eh!), el de los pájaros y el viento; mirando dónde poner cada pie, y sin perder de vista las maravillas que te rodean: árboles, arbustos, flores, yuyos, arroyos, piedras, tierra, un nido, un hormiguero, mariposas…

Si después de eso no sentís que aprendiste un poco más acerca de vos mismo… volvé a empezar! Te aseguro que cuando lo consigas serás más feliz que antes!

 

Llegamos a la cumbre sur!!! Es un punto de referencia de los más importantes!!! Qué cerca estamos!!! La pasamos; lo que sigue es una travesía algo compleja, mezcla de roca, hielo y nieve… Qué importa! Ya casi estamos arriba de todo! Falta nada!

Bueno, en realidad falta el “Escalón Hillary” que tiene su dificultad, pero según el Topo Deza, amigo de Bariloche que subió en 2010, es cuestión de darse maña nomás, y luego unos metros hasta la tan ansiada cumbre.

 

Arrancamos otra vez, luego de una breve paradita bajo la cumbre sur, y encaramos  la travesía. Realmente veo muy poco ya, y pienso “Limpio las antiparras y si se congelan me pongo los lentes”.

Levanto las antiparras de mis ojos y… tampoco veo! Apenas un poco borroso con el ojo derecho, lo demás todo blanco. No puede ser. Me coloco otra vez las antiparras y… nada. Me las vuelvo a quitar… igual.

“Tranquilo, Fer. Lo peor que podés hacer es desesperar”, pienso, aunque naturalmente me asusté.

Mierda. Tantas cosas pasaron por mi cabeza en un instante! Dos meses de expedición, todo perfecto, ni un solo resfrío…

Sé que faltan minutos, nada más… Yendo cerca del que va delante de mí, como para imitar sus movimientos, la puedo “pilotear”…

¿Y después? ¿Y si termino por jorobar el ojo derecho? ¿Cómo bajo? Uno de los coreanos que yacía tirado al lado de nuestro camino aparentemente había muerto porque no pudo regresar a Campo 4 a causa de una ceguera, tal vez similar a la mía…

Bueno, pero capaz que…

 

Altimetro en C4

 

Pablo llegando a C4

Pablo descansando antes del Espolón de Ginebra

Fer y Hernán en C4

Hernán llegando a la carpa en C4

Esperando un rato en C3 superior

Campo 2 visto desde Campo 3

 

 

 

11 pensamientos en “24/05/2012. La etapa final.

  1. bueno ya llegaron a la meta. me alegra enormemente , que pudieron cumplir sus sueños.
    son momentos únicos e irrepetibles, no hay palabras, solo que los seguí desde un principio , cada paso y me colmó la emoción . gracias por que son un referente de la cultura, admiración , coraje y amor por lo que hacen , principalmente a una personita, que hace mil años que no lo veo, para darle un abrazo , por que es así cada uno en su mundo .
    este es tu momento , vivilo a full gracias , a mi primo hernán carracedo
    y a los demás que con espíritu y garra llegaron a la cima es emocionante felicitaciones.
    estuvo en el noticiero c5n , uno de los guías, y describió toda la travesía , el que maneja todo el noticiero , es mi vecino se llama Hernán Ferraro es economista, y se encarga del noticiero , el único medio que se quedó ADAD, el me avisó que lo iban a dar . bueno besos

  2. GRACIAS A TODOS X HABERNOS HECHO PARTICIPE DE TODOS SUS MOMENTOS YA QUE NOS HAN TENIDO PENDIENTE Y EN CONTACTO CONSTANTEMENTE . FELICITACIONES A TODOS Y EN ESPECIAL A ALGUIEN QUE NO LO VEO DESDE MUY PEQUEÑITO PERO QUE ME HA LLENADO DE ORGULLO Y ES HERNAN CARRACEDO (mi primo) UN ABRAZO PARA TODOS

  3. … Emocionante tus relatos Fernando..especialmente este!… coincido con tu invitación… es así nomás!! hay que poner nuestra mente en el “aquí y ahora” y disfrutar con los cinco sentidos de lo que nos rodea y nos sucede!!….
    Espero poder conocerte en Neuquén.
    Un Abrazo y espero los últimos relatos… y el Libro!!!!

  4. Hola Silvia: Vi una partecita del reportaje en C5N, lo busque en intrernet pero no lo encontre, tendria alguna forma de buscarlo?
    Desde ya muchas gracias.

  5. Hola Fernando y Hernán:
    Ante todo GRACIAS por seguir compartiendo con nosotros los detalles del último tramo hacia la cumbre. Cuantas vivencias tan extremas! ….aunque sabíamos que nada es fácil allá arriba y que debían cuidarse en extremo ante todo, leer todo lo sucedido es muy pero muy fuerte. Enorme perseverancia y fuerza de voluntad por parte de todo el grupo.
    Nos dejan una gran enseñanza de vida….también Muchas pero Muchas Gracias por el consejo, lo vamos a poner en práctica y seguramente mejoraremos nuestro día a día desde ese nuevo reconocimiento interior.
    Disfruten junto a los suyos de toda esta experiencia y los logros obtenidos, pero por sobre todas las cosas para nosotros “TODOS Uds. hicieron cumbre” aunque en diferentes formas.
    Un abrazo enorme y hasta el próximo relato…..

  6. No puedo expresar mi agradecimiento por ser parte de vuestra aventura.
    Gracias y felicito a Fernando por la valentía y la inteligencia que tuvo para darse cuenta y bajar priorizando su vida.
    Abrazo grande a los dos y esperamos los siguientes comentarios.

  7. COINCIDO CON VOS FER, CON RESPECTO A LOS QUE COMENTAS DE LA CAMINATA, CUANDO COMENCÉ A TROTAR EN EL PARQUE ME LLEVABA EL MP3, HASTA QUE SENTÍ QUE PERDÍA LA NOCIÓN DE LO QUE ESTABA HACIENDO Y NO LO DISFRUTABA. CUANDO ME LOS SAQUÉ, SENTÍ QUE PODÍA TROTAR MEJOR, DE VERDAD!! DISFRUTABA VER LOS JACARANDAES, ESCUCHAR A LOS ZORZALES, VER A LOS PERROS JUGAR, SIN CHOCARME UN POSTE, (COSA QUE CON LOS AURICULARES PUESTOS ME PASÓ) ESCUCHAR COMO IBA RESPIRANDO, MI PASO Y ME SENTÍA CONTENTA. HASTA EL DÍA DE HOY LO SIGO APLICANDO Y DISFRUTO MIS SALIDAS A LAS 5,30 DE LA MAÑANA, PORQUE SÉ QUE ES EL MEJOR MOMENTO QUE TENGO PARA MI. ES MARAVILLOSO TU RELATO. Y LEERLO, ME HACEN SENTIR GANAS DE SEGUIR CREYENDO QUE UNA PUEDE LOGRAR COSAS Y QUE SE DEBE TENER EL SENTIDO COMÚN Y EL VALOR DE DECIR “HASTA ACÁ LLEGO YO”. TE FELICITO! Y GRACIAS!

  8. ¡¡¡Qué relato Fernando!!! y cuántas enseñanzas implícitas… ¡Vaya si llegaste a la cumbre!!! Cuántos sueños, cuanto entrenamiento, cuanto empuje, cuánto…, cuánto… ¿Y qué vale más que después de tanto, hayas sabido decir “basta” a tiempo?…

  9. Queridísimo Fer . . . Te admiro profundamente y te felicito por esta hazaña. Gracias por compartir la experiencia de tu expedición de modo tan fascinante que hasta el que no camina ni a la vuelta de la manzana atrapa. Beso enorme!

  10. Chicos sigue el relato?? termina en
    “Bueno, pero capaz que…”

    y me dejo re colgado por que le sigue las fotos pero quiero leer el final de la historia jaja saludos y felicitaciones!

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